Ciudadano digital autónomo

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Neurony, CCO Public Domain

El concepto ciudadano, tratado por diversos autores desde diferentes puntos de vista (antropológico, social, político, económico…), se ciñe principalmente a definir al individuo en su categoría de miembro de una sociedad, aunque desde diferentes perspectivas se le atribuyan unas u otras características. Gros (2006) se sitúa en una definición desde un punto de vista social y educativo, lo que traslada el debate a un entorno en el que el individuo necesita de la sociedad actual para aprender. Dentro de esta nueva sociedad y esos cambios producidos por las tecnologías de la información y comunicación (TIC) el ciudadano aprende a gestionar esa nueva situación, ya sea en entornos de aprendizaje o no. Para esa gestión, debe formarse, o lo que se conoce como alfabetización digital que requiere de la adquisición de una serie de competencias, que lo convertirán en un ciudadano autónomo y culto en la sociedad digital.

Si realizamos un análisis más profundo, preguntando si se está cumpliendo dicha alfabetización, Gisbert (2011) clasifica a los individuos en dos bloques los nacidos antes de la era digital (inmigrantes digitales) o la denominada Generación NET o Nativos Digitales. De acuerdo con la problemática de dos grupos cara a que todos ellos se conviertan en ciudadanos autónomos, la problemática se agrava. En los dos casos hay una clara ausencia de autonomía, en el quehacer diario en el aula, encontramos jóvenes que manejan cualquier tecnología móvil o no para actividades cotidianas, pero no para el aprendizaje, encontramos graves carencias en el manejo de las competencias que propiciarían autonomía tanto en el uso social como en el aprendizaje. Diversos estudios se han preocupado de analizar el uso de ciertos entornos sociales en la sociedad actual (Véase por ejemplo algunos análisis realizados por la Fundación Telefónica), que demuestran una analfabetización digital en los usuarios principalmente orientado a cuestiones educativas. Por ello, tras una reflexión sobre la autonomía de un ciudadano digital, es necesario en primer lugar realizar esa alfabetización, dentro de contextos educativos formales, para que luego se traslade a los aprendizajes no formales y a lo largo de la vida, otra de las competencias necesarias para llegar a ser autónomo.

Aprender a evaluar esas carencias como docentes, o como alumnos es un requisito mínimo a cumplir en nuestras aulas. Debemos generar herramientas que nos proporcionen una autoevaluación crítica de nuestra labor, así como de la actividad de nuestros alumnos. Un primer paso es la formación, abierta y conectada, aquella en la que entre todos compartamos y vayamos generando soluciones.

Referencias

Gros, B. y Contreras, D. (2006). La alfabetización digital y el desarrollo de competencias ciudadanas.

Gisbert, M., & Esteve, F. (2011). Digital learners: la competencia digital de los estudiantes universitarios. La cuestión universitaria, 7(2011), 48-59.

Monereo, C., & de Innovación Educativa, A. (2009). Competencia digital: para qué, quién, dónde y cómo debe enseñarse. Aula de Innovación Educativa, 16 (181), 9-12.

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